Esta noche tuve una gran revelación: el Tocho Morocho.
Este restaurantito se encuentra sobre el Periférico Norte (O Blvd. Ignacio Soto) cerca de la entrada a La Jolla y más cerca todavía de unos departamentos que hay por ese sector llendo hacia la salida a Nogales. Por fuera casi no se ve mucho dado que uno pasa por ahí a velocidades vertiginosas pero si se fijan por ahí aparecerá en la banqueta un letrero con un tenedor y un cuchillo con toque rústico y ahí es.
El restaurante es un local pequeño pero bastante agradable con un ambiente medio lounge y una decoración algo ecléctica entre fotos de Audrey Hepburn y pinturas... ¿modernas?... tiene su buena iluminación y como les digo tiene un ambiente muy muy agradable y como es chico tiene su toque acogedor.
No conozco bien el horario pero ya en la tarde lo he visto abierto hasta avanzada la noche.
El servicio es EXCELENTE. Desde el momento en que nos abrieron la puerta hasta que nos fuimos tuve un trato muy amable, cercano, no empalagoso, propositivo... realmente no recuerdo un restaurante aquí con un servicio como ése.
Para abrir el apetito pedimos un vinito. Me dieron dos opciones uno del Valle de Parras en Coahuila y un Rioja que se llamaba Audiencia. Particularmente me gusta el Rioja así que pedí el Rioja. Me dieron a catar y el vino estaba muy bueno y por lo que me dijeron lo venden en La Cubiella, ahí se los dejo.
Luego vino el entremés con unos canapés de camaron con salsa chipotle con fresa, jícama rayada y jamaica tostada... muy exótico pero muuy rico.
Para plato fuerte pedí un New York que me vino en el comal acompañado de fríjoles, salsa estilo molcajete (que estaba deliciosa), calabazas a la parrilla, cebolla asada y tortillas (que al parecer estaban hechas ahí y que también estaban riquísimas). Mi novia (quien no traga tanto como yo) pidió una ensalada de pollo oriental que también estaba muy rica.
¿Qué puedo decir del New York? Excelente carne y delicioso.
Para rematar no quisimos postre porque ya no había tanto espacio para él y además no me latieron, eso sí, los postres que tenían ahí. Pero mi novia pidió un té cherry festival y yo un espresso. Pues al menos para mí, fue cerrar con broche de oro, el espresso estoy casi seguro que era de macchinetta y también estaba riquísimo.
Pues bien, la experiencia fue muy grata, la comida estuvo muy rica y el servicio excelente. Ahora, el precio. El precio estaba algo alto si se va a un consumo contínuo pero las cosas que sirven en realidad eso cuestan. El platillo más barato creo que se va alrededor de unos $70 pesos y de ahí para arriba.
El menú estaba delicioso pero lo consideré algo raquítico. Digamos que si uno va alrededor de unas 5 veces ya lo probó todo. Aunque bueno, no se si sea el concepto del lugar. Una variedad en entradas y pastas le iba a caer bastante bien, digo yo. Algo así como platos fuertes no tan fuertes, jeje.
Por estacionamiento no hay problema dado que se puede estacionar en la calle aledaña donde además cuenta con estacionamiento propio y creo que nunca de las veces que he pasado por ahí he visto demasiada gente.
Como ya les dije el trato es muy bueno, es excelente y hasta te toman foto para salir en la galería de clientes que tienen en muestra, jaja. Un buen detalle.
El lugar está algo nice más tampoco es así elegante, así que sí recomiendo una manita de gato antes de ir. Está perfecto para ir a tomarse unas copas, festejar algo especial (como yo ayer) o echar la platicada. Ah, por cierto, la música esta padrísima, va con el ambiente pero al 100 ¡Felicidades!.
Así que recomiendo con honores este lugarcito muy interesante con una buena propuesta gastronómica, moderna, atrevida y muy rica.
Y ahora, las calificaciones:
Este restaurantito se encuentra sobre el Periférico Norte (O Blvd. Ignacio Soto) cerca de la entrada a La Jolla y más cerca todavía de unos departamentos que hay por ese sector llendo hacia la salida a Nogales. Por fuera casi no se ve mucho dado que uno pasa por ahí a velocidades vertiginosas pero si se fijan por ahí aparecerá en la banqueta un letrero con un tenedor y un cuchillo con toque rústico y ahí es.
El restaurante es un local pequeño pero bastante agradable con un ambiente medio lounge y una decoración algo ecléctica entre fotos de Audrey Hepburn y pinturas... ¿modernas?... tiene su buena iluminación y como les digo tiene un ambiente muy muy agradable y como es chico tiene su toque acogedor.
No conozco bien el horario pero ya en la tarde lo he visto abierto hasta avanzada la noche.
El servicio es EXCELENTE. Desde el momento en que nos abrieron la puerta hasta que nos fuimos tuve un trato muy amable, cercano, no empalagoso, propositivo... realmente no recuerdo un restaurante aquí con un servicio como ése.
Para abrir el apetito pedimos un vinito. Me dieron dos opciones uno del Valle de Parras en Coahuila y un Rioja que se llamaba Audiencia. Particularmente me gusta el Rioja así que pedí el Rioja. Me dieron a catar y el vino estaba muy bueno y por lo que me dijeron lo venden en La Cubiella, ahí se los dejo.
Luego vino el entremés con unos canapés de camaron con salsa chipotle con fresa, jícama rayada y jamaica tostada... muy exótico pero muuy rico.
Para plato fuerte pedí un New York que me vino en el comal acompañado de fríjoles, salsa estilo molcajete (que estaba deliciosa), calabazas a la parrilla, cebolla asada y tortillas (que al parecer estaban hechas ahí y que también estaban riquísimas). Mi novia (quien no traga tanto como yo) pidió una ensalada de pollo oriental que también estaba muy rica.
¿Qué puedo decir del New York? Excelente carne y delicioso.
Para rematar no quisimos postre porque ya no había tanto espacio para él y además no me latieron, eso sí, los postres que tenían ahí. Pero mi novia pidió un té cherry festival y yo un espresso. Pues al menos para mí, fue cerrar con broche de oro, el espresso estoy casi seguro que era de macchinetta y también estaba riquísimo.
Pues bien, la experiencia fue muy grata, la comida estuvo muy rica y el servicio excelente. Ahora, el precio. El precio estaba algo alto si se va a un consumo contínuo pero las cosas que sirven en realidad eso cuestan. El platillo más barato creo que se va alrededor de unos $70 pesos y de ahí para arriba.
El menú estaba delicioso pero lo consideré algo raquítico. Digamos que si uno va alrededor de unas 5 veces ya lo probó todo. Aunque bueno, no se si sea el concepto del lugar. Una variedad en entradas y pastas le iba a caer bastante bien, digo yo. Algo así como platos fuertes no tan fuertes, jeje.
Por estacionamiento no hay problema dado que se puede estacionar en la calle aledaña donde además cuenta con estacionamiento propio y creo que nunca de las veces que he pasado por ahí he visto demasiada gente.
Como ya les dije el trato es muy bueno, es excelente y hasta te toman foto para salir en la galería de clientes que tienen en muestra, jaja. Un buen detalle.
El lugar está algo nice más tampoco es así elegante, así que sí recomiendo una manita de gato antes de ir. Está perfecto para ir a tomarse unas copas, festejar algo especial (como yo ayer) o echar la platicada. Ah, por cierto, la música esta padrísima, va con el ambiente pero al 100 ¡Felicidades!.
Así que recomiendo con honores este lugarcito muy interesante con una buena propuesta gastronómica, moderna, atrevida y muy rica.
Y ahora, las calificaciones:
Calificaciones:
Lugar: * * * * *
Servicio: * * * * *
Sabor: * * * * *
Precio: * * * * *
¡Felicidades, Tocho Morocho!
P.D. Caprese se dice como se escribe, con la "e" al final.
ACTUALIZACION DEL 29 DE DICIEMBRE DE 2010:
Hace un par de semanas fui al Tocho Morocho de vuelta. ¡Felicidades! Mismo buen trato, mismo buen ambiente y, Dios mio, el chamorro fue una experiencia realmente ¡mística! Se los recomiendo ampliamente. Ahí mandé mis felicitaciones al chef ;). ¡¡Sorry, de nuevo no me quedó espacio para el postre!! Pero con esas comidas ¿Cómo?.