Hace tiempo, en la entrada del Café Torino, me recomendaron que fuera al Café El Estudio. Ya había ido antes pero nunca lo había reseñado así que aquí les va mientras me echo un café bien bueno.
El café en cuestión se encuentra en un pequeño callejón que está a un costado de la Plaza Hidalgo entre Obregón y Sufragio Efectivo justo enfrente del Instituto Sonorense de Cultura o del Colegio de Sonora, no recuerdo bien, jeje.
Del horario no estoy muy bien enterado, pero supongan un horario normal de café ¿Qué será? ¿De 18:00 a 23:00? Algo así. Hablando de cuestiones de estacionamiento puede haber cierto problema porque como están la Barra Hidalgo y el Peñón de las Ánimas ahí en fin de semana si se llena mucho, además que también están cerca La Tequilera y el 7 de Copas así que valiendo queso. Algo que me gusta hacer para evitar problemas y preocupaciones y no quieres pagar estacionamiento o te da placa estacionarte en el cerro, puedes buscar en la Serdán a la altura de los bancos, siempre encuentro ahí, o si andas con ganas de caminar, allá por Catedral al fin y al cabo no está lejos y te vas por toda la Hidalgo por el camellón como si estuvieras en un lugar bonito, jajjaa.
El trato ahí es bastante amable, aunque tal vez un algo falto de .... ¿mercadotecnia?, pero bueno, es amable, la dejamos ahí. El lugarcito está muy padre; como su nombre lo indica es un estudio del pintor Gustavo Ozuna y uno puede apreciar algunas obras en el interior lo que lo hace (como su nombre lo indica) una galería-estudio-café. El interior está padrísimo, es una casona vieja, tiene (obviamente) varias pinturas en las paredes y un mobiliario muy ad hoc. También está la opción de sentarse afuera si el clima lo permite y es bastante agradable. Acerca de la música no recuerdo nada, así que tal vez haya sido algo que no me llamó mucho la atención ni me disgustó tampoco. Nunca lo he visto muy lleno, adentro hay bastante espacio.
Las opciones son variadas en este café: cappuccino, latte, espresso, smoothies, baguettes, panini, etc. está muy completo en ese aspecto. El sabor... me temo decir que... un poco mediocre. No está malo, pero tampoco tiene ese algo especial para mencionar que está muy rico. El precio está normal. El cappuccino ronda entre los $30 o $40 pesos y el baguette por ahí anda también.
El lugar es un gran punto a favor de este café con toque rústico - artístico, pero si creo que están desperdiciando mucho potencial ahí. Es uno de algunos lugares que me gustaría tener yo. Aunque como una vez lo dijeron, en realidad no es el café el rubro principal, el café sólo está para llenar los espacios vacios del estudio: se nota.
Entonces, es un buen lugar con un ambiente agradable, así que si andan en una tarde de antojo o de café está esta opción en un setting bastante histórico en el centro de la ciudad.
El café en cuestión se encuentra en un pequeño callejón que está a un costado de la Plaza Hidalgo entre Obregón y Sufragio Efectivo justo enfrente del Instituto Sonorense de Cultura o del Colegio de Sonora, no recuerdo bien, jeje.
Del horario no estoy muy bien enterado, pero supongan un horario normal de café ¿Qué será? ¿De 18:00 a 23:00? Algo así. Hablando de cuestiones de estacionamiento puede haber cierto problema porque como están la Barra Hidalgo y el Peñón de las Ánimas ahí en fin de semana si se llena mucho, además que también están cerca La Tequilera y el 7 de Copas así que valiendo queso. Algo que me gusta hacer para evitar problemas y preocupaciones y no quieres pagar estacionamiento o te da placa estacionarte en el cerro, puedes buscar en la Serdán a la altura de los bancos, siempre encuentro ahí, o si andas con ganas de caminar, allá por Catedral al fin y al cabo no está lejos y te vas por toda la Hidalgo por el camellón como si estuvieras en un lugar bonito, jajjaa.
El trato ahí es bastante amable, aunque tal vez un algo falto de .... ¿mercadotecnia?, pero bueno, es amable, la dejamos ahí. El lugarcito está muy padre; como su nombre lo indica es un estudio del pintor Gustavo Ozuna y uno puede apreciar algunas obras en el interior lo que lo hace (como su nombre lo indica) una galería-estudio-café. El interior está padrísimo, es una casona vieja, tiene (obviamente) varias pinturas en las paredes y un mobiliario muy ad hoc. También está la opción de sentarse afuera si el clima lo permite y es bastante agradable. Acerca de la música no recuerdo nada, así que tal vez haya sido algo que no me llamó mucho la atención ni me disgustó tampoco. Nunca lo he visto muy lleno, adentro hay bastante espacio.
Las opciones son variadas en este café: cappuccino, latte, espresso, smoothies, baguettes, panini, etc. está muy completo en ese aspecto. El sabor... me temo decir que... un poco mediocre. No está malo, pero tampoco tiene ese algo especial para mencionar que está muy rico. El precio está normal. El cappuccino ronda entre los $30 o $40 pesos y el baguette por ahí anda también.
El lugar es un gran punto a favor de este café con toque rústico - artístico, pero si creo que están desperdiciando mucho potencial ahí. Es uno de algunos lugares que me gustaría tener yo. Aunque como una vez lo dijeron, en realidad no es el café el rubro principal, el café sólo está para llenar los espacios vacios del estudio: se nota.
Entonces, es un buen lugar con un ambiente agradable, así que si andan en una tarde de antojo o de café está esta opción en un setting bastante histórico en el centro de la ciudad.
Sale!!
Calificaciones:
Lugar: * * * * *
Servicio: * * *
Sabor: * * *
Precio: * * *